¿Puede la adicción a las redes sociales provocar un divorcio?

En las dos últimas décadas, los usuarios han asistido a una explosión de popularidad en torno a una amplia gama de sitios de redes sociales. Ya sea para mantener relaciones profesionales a través de LinkedIn, compartir fotos en Instagram o expresar opiniones en Facebook, personas de todo el mundo se han acostumbrado a visitar estos sitios docenas, si no cientos, de veces al día. Por desgracia, la adicción a las redes sociales puede provocar grietas en los cimientos de un matrimonio que, por lo demás, son sólidos.

Para muchos, las redes sociales han sustituido a las llamadas telefónicas. Es más fácil compartir información, pensamientos, fotos y vídeos en estos diversos sitios. Por desgracia, este foro abierto también permite a las parejas compartir información que debería haber permanecido privada o que podría malinterpretarse fácilmente. Por numerosas razones, la adicción a las redes sociales puede erosionar un matrimonio:

  • Celos: Cuando uno de los miembros de la pareja interactúa con su ex pareja o mantiene una discusión con una persona percibida como competencia, los celos suelen apoderarse del marido o la mujer. Para muchos, las actualizaciones de estado de Facebook, las conversaciones y las comunicaciones por Messenger suelen representar un engaño o la posibilidad de una relación extramatrimonial.
  • Secretos: Muchas personas consideran las interacciones en las redes sociales como conversaciones amistosas que de otro modo serían privadas. Es un lugar para compartir información con amigos, pensamientos personales y preocupaciones para el futuro. Por esta razón, muchos cónyuges mantienen sus contraseñas, información de acceso y comunicaciones en privado de sus seres queridos. Por desgracia, esto puede generar desconfianza y la preocupación general de que algo insidioso esté ocurriendo a sus espaldas.
  • Pruebas falsas: Como ocurre en muchas situaciones de la vida, las personas suelen buscar pruebas que respalden sus propias preocupaciones o hipótesis iniciales. Esto puede ser especialmente peligroso en el ámbito de las redes sociales, ya que hay mucho contenido que examinar. Los "me gusta" desechables, los comentarios realizados con enfado o las fotos poco favorecedoras compartidas pueden desencadenar una respuesta incorrecta. Muchos cónyuges utilizan estos datos para apoyar sus propias inseguridades o preocupaciones sobre la fortaleza -o falta de ella- del matrimonio.

Por desgracia, estos sentimientos de inseguridad, celos y desconfianza pueden contribuir al fracaso del matrimonio. Si la pareja ya atraviesa momentos difíciles, el uso de las redes sociales como válvula de escape emocional sólo puede empeorar las cosas. Con el divorcio en el horizonte, es mejor limitar el uso de todas las redes sociales excepto las más esenciales, ya que su cónyuge podría utilizar los mensajes para las negociaciones a su favor. Desde la división de la propiedad a un plan de crianza, un abogado con experiencia a menudo puede moldear los mensajes de los medios sociales para favorecer a su cliente sin importar la intención original.

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